Un Proverbio para Educar .. a nosotros mismos y a los demás

 

“Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”

Proverbios 22-6

 

Instruir no es regañar, memorizar, ni “dar cantaleta”. La real academia de la lengua define instruir como:  Enseñar, doctrinar. Comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas. 

Este concepto se usa frecuentemente en el argot militar, cuando se menciona la instrucción militar.

La instrucción militar es definida como el entrenamiento que pretende establecer y mejorar las capacidades del personal militar en sus respectivas funciones. La instrucción se hace antes de que cualquier persona reciba autorización para operar el equipo técnico o en el campo de batalla.

Al recluta se le enseña la información básica y entrenamiento en técnicas necesarias para ser un miembro militar eficaz. Para lograr esto, los reclutas son preparados física, técnica y psicológicamente. El encargado de la instrucción militar tiene la obligación de convertir a los nuevos reclutas en militares aptos.

Si transferimos  este concepto a la instrucción cristiana se redefinirá como el entrenamiento que pretende preparar a cada cristiano. La instrucción se hace para poder enfrentar todas las situaciones que se encuentran en el mundo cotidiano, para poder evangelizar a otros,  tener buen testimonio, para mantenerse firme en la fe. Para lograr esto los cristianos son preparados espiritual y doctrinalmente.

El encargado de la instrucción cristiana tiene la obligación de convertir los nuevos hijos de Dios en cristianos íntegros, que lleven la palabra con valor, sabiendo que están en el mundo pero que no son de él.

Como padres.. estamos instruyendo al niño? Lo estamos preparando espiritual y doctrinalmente para el mundo al que tiene que enfrentarse? Le estamos dando las “armas” espirituales, las cuales sabe manejar y tiene la fundamentación necesaria para usarlas?

Instruir, educar niños y jóvenes cristianos en este mundo y época no es tarea fácil. Hoy en día existe mayor confrontación, cuestionamientos y nos exigen más como padres y tutores orientadores de este proceso de crianza. Algunas estrategias que podemos usar son:

  • Explicar con argumentos. Enseñar a la luz de la palabra de Dios.
  • Ser coherentes entre lo que se enseña y se hace. Educar con el ejemplo.
  • Enseñarles quien es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Nadie ama lo que no conoce.

Educar es un arte. Y como hijos de Dios necesitamos aferrarnos a él, que es quien nos da la sabiduría, la palabra oportuna para guiar, redargüir y enseñar con amor y paciencia.

Señor, permite que lo que cultivamos en nuestros hijos caiga en tierra fértil y que dé frutos en el momento esperado.

Escrito por Jennifer Villarraga S.

Magister en Educación