Puliendo los últimos detalles

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Los saludo hermanos. El señor Jesucristo guarde y favorezca grandemente sus vidas.  

En estas semanas hemos llevado un viaje en el que con prudencia hemos realizado una serie de tareas que nos preparan para afrontar una emergencia con mayor seguridad, escuchando y actuando como lo hizo una vez José.

En el transcurso de las anteriores semanas hemos visto cómo realizar nuestro plan de emergencias familiar paso a paso. Ya nos hemos hecho con las herramientas, elementos, e información necesario; ahora debemos poner en práctica, algo que sin duda será  parte fundamental de nuestra respuesta a un desastre y es realizar simulacros.

Primero definamos  y acordemos en familia cuál va a ser la señal para evacuar la cas. Podemos hacerlo con un grito, pero es posible que en un momento de emergencia no tengas voz, por lo que recomiendo que usando un silbato.

Acuerden que acciones hacer  según el número de sonidos las alarmas. Por ejemplo, en mi casa un silbido significa corte de servicios públicos (enseñe a toda su familia a cerrar los registros de agua, gas y luz. dos silbidos significan resguardarse en los sitios seguros en terremotos;  y un silbido prolongado significa evacuar. Puede utilizar estas o crear las propias, lo importante es que en su familia las reconozcan.

Con esta alarma sonora, posteriormente hagamos simulacro con cada uno de los códigos que hicimos. En caso de sismo recuerde dirigirse a los sitios seguros que ya ha definido previamente, y ubíquese en posición fetal  contiguo a elementos resistentes en donde no caiga nada que lo pueda herir.  Por último, haga una evacuación  completa con todos los integrantes del hogar. No olvide llevar consigo su botiquín al salir, realice esta actividad con luz y sin luz.  Hágalo en intervalos regulares para estar siempre preparados.

Hemos hecho un recorrido por la prevención, escuchando y siendo atentos a la palabra, que nos alarma  de aquellas cosas que vendrán antes del fin.  Atendamos a este llamado. Seamos prudentes y estemos preparados, como lo hizo José salvando  la tierra de Egipto y a toda su familia.  

Nos vemos la otra semana. El señor Jesucristo los guarde y los bendiga.

 

Por: Javier Moncada. 

Médico.