¿Está usted preparado?

by Super User
in Salud
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Muchas veces ha pasado por mi cabeza qué habrá pensado José cuando escuchó el sueño de faraón. Habrá dicho ¡Señor me has llamado!, me has dado una oportunidad; pero más que eso, en su corazón prudente y sabio dado por Jehová, veo la idea de: si tengo aviso de esta gran catástrofe, debo estar preparado en los tiempos de abundancia y paz para no hacer pasar necesidad, hambre o muerte a la tierra.

Entonces dirán: ¿acaso viene hambre y catástrofes?, pues en la palabra de Dios claramente está que antes del fin vendrán catástrofes, terremotos y hambrunas. Entonces, ¿Por qué aún no nos hemos preparado? No sea que teniendo la advertencia no escuchemos y seamos como el necio que se confió y edificó sobre la arena.

Ahora en nuestro contexto actual, los accidentes y desastres se dan sin aviso. En esos momentos puede que no existan comunicaciones y no pueda saber si su familia está bien o mal, puede que no tenga acceso a comprar alimentos o agua, que no pueda retirar dinero y peor que no pueda ayudar a su prójimo ni a su familia.

Algunos dirán que los gobiernos ayudan y dan auxilio a todas las familias que lo requieren, pero déjeme decirle que es una de las peores estrategias, puesto que, esperar por ayuda no es una buena alternativa conociendo que esta se demorará entre su organización y su distribución un mínimo de 24 horas.

Si he llamado su atención se preguntará entonces ¿Qué hacer? En las siguientes entregas les hablaré de algo sumamente importante, que nos ayudará de guía para estar listos y así evitar al máximo el sufrimiento, lesiones, complicaciones e inclusive muertes, prevenibles; sólo si, como lo hizo José, somos conscientes de estar listos y realizamos nuestro PLAN FAMILIAR DE EMERGENCIAS.

Por esta razón espero que nos encontremos semana a semana en esta serie de artículos para llevarlos por este camino de la prevención. Veremos acciones fáciles que nos permitirán estar preparados ante una emergencia. Nuestro objetivo siempre debe ser cuidar, mantener y evitar sufrimientos a nuestra familia y a nuestro prójimo, estando listos para toda buena obra.

Por: Javier Esteban Moncada.

Médico