¿Cómo debemos hablar con nuestra familia?

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"Por tus palabras serás justificado y condenado’’

A continuación presentaremos un programa formidable para tu lengua.

 

 1. HABLA POCO

 

Quien se desmanda en hablar, lo hace en obrar. Quien no le pone freno a su lengua, no le pone freno a sus malos instintos.

‘’Ser prontos para escuchar y tardos para hablar’’.

‘’Si alguno se cree religioso y no frena su lengua, la religión es vana’’.

Existen personas que parlotean sin cesar dando la impresión de que jamás van a dejar de hablar, a este tipo de personas les hace falta paz interior.

El secreto de hablar no está en “vomitar” palabras, sino en decir cosas interesantes pero con el menor número de palabras posible. ‘’Atardece a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con pleno freno’’

¿CUÁNDO SE USA EL SILENCIO?

Y Jesús “callaba” cuando le calumniaban, callaba cuando lo escupían y aun cuando lo humillaban. Qué bueno sería llegar a decir, “Yo callé cuando me insultaron, cuando llegaron deseos de murmurar, mentir o hablar de mí mismo“.

 2. HABLA COSAS BUENAS:

Que cada palabra y sonido que salga de nuestra boca que sea mejor que el silencio.

  • Hablemos bien de la gente.
  • Hablemos suavemente: evite tonos autoritarios, duros, secos y pocos amables.
  • Hablemos sin exagerar: Manejando un tono neutro que no se vaya a lo rudo pero tampoco a lo extremadamente cordial. Hablar lo necesario, sin alardear.
  • Hablemos con aprecio.  

 3. NO HABLES LO MALO

Pensemos bien de la gente para que hablemos bien. Si criticamos y murmuramos, eso sólo puede significar que condenamos a los demás en el cerebro y desde allí utilizamos un tribunal para lanzar sentencias.

“No juzguéis y no serán juzgados, No condenen y no serán condenados“.

EL QUE CON NOSOTROS HABLA MAL DEL PRÓJIMO, CON OTROS HABLA MAL DE NOSOTROS.

 4. QUE SEAN AGRADABLES LAS PALABRAS DE MI BOCA:

“Quién domina su lengua es persona que ha llegado a la perfección“. Santiago 3:2

“Porque todos ofendemos muchas veces, si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo“

“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas, cuán grande bosque enciende un pequeño fuego“.

“La lengua es un fuego, un mundo de maldad“. “Con ella bendecimos a Dios y con ella maldecimos a los hombres. De una misma busca proceder bendición y maldición. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce’’ Santiago 3: 6 -12

Podemos concluir y agregar de estos versículos, que de la abundancia del corazón habla la boca y que hay palabras que son golpes de espada y otras que son medicina para el cuerpo.

 5. HABLA POCO DE TI MISMO:

Cuando hablamos en exceso caemos en el error de exagerar, faltar a la verdad y dejarnos llevar por la vanidad.

Si no cuento mis secretos a nadie, quedan guardados en un cofre, por el contrario si los divulgo quedan expuestos en la plaza pública.

‘’Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que hablamos. Cuando hablamos mucho de nosotros caemos en el orgullo. Es hermoso cuando hablamos menos de nosotros y proclamamos a CRISTO. No olvidemos que somos lo que hablamos’’.

Cuando hablemos, no hablemos tanto de nosotros sino de Dios. Todas las cosas que tenemos, a Él se lo atribuimos. Somos lo que Dios quiere que seamos.

 

Por: Edith Muñoz

Psicóloga