Doctrina de la resurrección

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La resurrección es una doctrina tan importante que aparece registrada más de 40 veces en las sagradas escrituras, por ejemplo:

1 Corintios 15 1-8 “…Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí….”

La Biblia enseña claramente que la  resurrección  de los muertos será un realidad así lo confirman los escritores consagrados en la sagradas escrituras.  (Juan 5.28–29; 11.24; 1 Corintios 15; Apocalipsis 20.13). Entonces el alma se reunirá con un cuerpo nuevo y aparecerá ante el Señor.

Aunque esta doctrina de la resurrección se ve con más claridad en el Nuevo Testamento, se puede ver que el pueblo de Dios en los tiempos del Antiguo Testamento creía en la resurrección. Por ejemplo algunos de los profetas del Antiguo Testamento que hablaron en cuanto a la resurrección:

Job: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19.25–26).

Isaías: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” (Isaías 26.19).

Daniel: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12.2).

Oseas: “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol” (Oseas 13.14).

El cristiano que conoce las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre este tema quedará impresionado al darse cuenta de la maravillosa unidad existente entre los escritores del Antiguo y el Nuevo Testamentos. La doctrina de la resurrección no se limita a las enseñanzas de una época, sino que es una de las verdades eternas reconocidas por el pueblo de Dios en todo tiempo.

Las palabras de Marta en Juan 11.24 expresan la opinión popular de los judíos cuando ella dijo que esperaba la resurrección de su hermano “en la resurrección, en el día postrero”. Cuando Pablo declaró su creencia en la resurrección de los muertos (Hechos 23.6) él ganó el apoyo de los fariseos en este punto porque declaró la doctrina judía, así como la cristiana.

El Nuevo Testamento enseña la resurrección

Cristo no sólo enseñó esta doctrina, sino que al resucitar corporalmente de la tumba él llegó a ser “primicias de los que durmieron” (1 Corintios 15.20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho….”). La resurrección fue una de las doctrinas prominentes en las enseñanzas de los apóstoles (Hechos 1.22 “…comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección….”; 2.31 “…viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción….”; 17.18”… Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección….”; 24.15 “…teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos….” ; 1 Corintios 15; Filipenses 3.10 “…a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,…”; Hebreos 11.35”… Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección….”; 1 Pedro 1.3”… Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,…” Y muchos textos más que aparecen en la Biblia testificando que la resurrección es una realidad, pues si no hubiera resurrección vana seria nuestra fe, y no valdría la pena ser cristiano y mucho menos bautizarse, ya que la razón del bautismos es la esperanza de la resurrección de los muertos). Los judíos se resintieron, no porque los apóstoles enseñasen la resurrección de entre los muertos, sino por el hecho de que “anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos” (Hechos 4.2). Pablo predicó la doctrina de la resurrección con claridad y poder ante los epicúreos y los estoicos (dos escuelas de filósofos griegos) en el Areópago en Atenas (Hechos 17.16–34). La resurrección fue siempre un tema principal de la predicación de los apóstoles.

Pruebas de la resurrección

La prueba de la resurrección más maravillosa es Jesús mismo. Él “se presentó vivo con muchas pruebas indubitables” (Hechos 1.3). Después de haber resucitado se mostró a muchos creyentes.  Otra prueba de la resurrección de los santos es la aparición de muchos que salieron de sus tumbas cuando Jesús murió (Mateo 27.50–54 “…50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.)….”)

Una de las pruebas más contundentes de la resurrección, es la defensa bien argumentada que plantea el apóstol pablo en la primera carta a los corintios en todo el capitulo 15. 1 Corintios 15:1-58

El alma de todo creyente verdadero es resucitada en la vida presente. Pero no así con el cuerpo, porque eso se efectuará sólo cuando nuestro Redentor destruya por completo la muerte y liberte a los cautivos de la tumba. La Biblia dice que “el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15.26). Esto enseña con claridad la resurrección del género humano. Y “entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

En conclusión razón tuvo Pablo cuando dijo, mas gracias sean dadas a DIOS que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Por: Pastor Carlos Hoyos. 

Teólogo y Doctor en Filosofía de la Religión. 

Todas las citas Bíblicas han sido tomadas de la RVR 1960