Doctrina de la Gracia

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Al hablar de la doctrina de la gracia nos tenemos que remontar a la eternidad de Dios, ya que de sus atributos, se destaca el de la gracia. En las Sagradas Escrituras, la palabra gracia se encuentra

203 veces en la versión Reina Valera de 1909, de las cuales 72 veces se encuentran en el Antiguo Testamento y las restantes 131 en el Nuevo, y está distribuida de la siguiente manera:

En Génesis 14 veces, Éxodo 10 veces, Números 3 veces, Deuteronomio 1 vez, Jueces 1 vez, Ruth 4 veces, los dos libros de Samuel 11 veces, primera de Reyes 1 vez, Nehemías 1 vez, Ester 7 veces, Job 1 vez, Salmos 3 veces, Proverbios 10 veces, Eclesiastés 1 vez, Jeremías 1 vez, Daniel 1vez, y Zacarías 2 veces.

Mateo 1 vez, Lucas 4 veces, Juan 3 veces, Hechos 16 veces, Romanos 21 veces, Corintios 20 veces, Gálatas 7 veces, Efesios 13 veces, Filipenses 2 veces, Colosenses 5 veces, Tesalonicenses 6 veces, Timoteo 7 veces, Tito 4 veces, Filemón 2 veces, Hebreos 6 veces, Santiago 1 vez, Pedro 9 veces, Juan en las epístolas 1 vez, Judas 1 vez, y en Apocalipsis 2 veces.

Pero cuando hablamos de la gracia como atributo debemos de entender que es inseparable de Dios. La gracia no existe independientemente como si fuese una entidad por sí sola, ya que de alguna manera es una expresión divina, pues por la gracias de Dios existe todo lo creado, entre ellos lo visible e invisible, incluso otros mundos que no conocemos; y todo tenía una finalidad: el bienestar del hombre; por eso el apóstol Pablo en la carta a los Efesios capítulo 1, versos 4 al 7,  dice

"… según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia…"

y Juan, el apóstol en su capítulo 1, versos 3, 4, 9, y 10 ratifica que  "… Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres… Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció…"

En otras palabras, para hablar de la gracia de Dios como doctrina, es necesario tener en cuenta que el hombre jamás hizo o mereció disfrutar de tan grandes privilegios como lo es habitar en esta tierra, y además tener promesas eterna, por la gracia de Dios lo ha hecho posible.

Ahora bien, el hombre en su principio fue creado con fines eternos, sin embargo el hombre desobedeció y entonces apareció la separación del hombre con su Dios. La enfermedad, el dolor, la muerte, hacen de inmediato que la gracia de Dios apareciera de nuevo para restaurar al hombre, de ahí lo que menciona Génesis 3:15: "… Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar…"

Como se puede ver, el hombre había caído y eso lo hacía indigno delante de Dios, pero su gracia fue tal que a pesar de la trasgresión, Dios promete un restaurador, la simiente de la mujer (CRISTO JESUS) y qué decir de lo sucedido de ahí en adelante, pues siempre el hombre por su naturaleza es pecador, como dice el apóstol Pablo en la carta a los Romanos capítulo 5, verso 12

"... Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…"

Y capítulo 3, versos 23-25 "...  por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,…"

Entonces se puede decir que la gracia de Dios es tan abundante que el apóstol Pablo en la carta a los Efesios capítulo 2, versos 8 al 9, afirma:"  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas…".

En conclusión, la gracia de Dios es un atributo que es parte esencial de Dios, y a través de ella extiende su misericordia al hombre caído con el único fin de restaurarlo, para que así el hombre pueda disfrutar de los bienes eternos.

Hay algunos que confunden la gracia de Dios con la dispensación de la gracia, pero es importante que se tenga en cuenta que, por un lado, la doctrina de la gracia es desde la eternidad y hasta la eternidad, pues ninguna criatura sea angelical o humana, hicieron algo por merecer el derecho a la vida y a los goces, no solamente temporales sino eternos. Por otro lado, la dispensación de la gracia es un lapso de tiempo en el cual Dios ha abierto la puerta, para que todo aquel que quiera ser salvo lo alcance por medio de Jesucristo. Se debe de tener en cuenta que la dispensación de la gracia tiene un principio y tiene un fin, pero la gracia como doctrina no tiene principio ni tiene fin, es un atributo eterno de Dios.

Pastor Carlos Hoyos.