Doctrina de Dios

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Hablar de Dios no es igual a explicar a Dios pues lo único que se puede explicar es lo que tiene principio y tiene fin, pero ¿cómo explicar al que no tienen principio ni tiene fin?

Esa es la razón por la cual la Biblia comienza con Dios, sin ningún preámbulo, sin ningún argumento que le anteceda o historia dado que Dios simplemente es.

Dios es único, viviente, eterno, infinito en poder, santo en naturaleza, posee divinidad absoluta e indivisible. No es coexistente con nadie. Él es la razón misma de todas las cosas. San Juan capítulo 1, dice:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres… Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.”

Así que hablar de Dios es hablar de la existencia misma. De ahí que es necesario creerlo, pues si alguien quiere un testimonio real “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 19:1);

y el apóstol Pablo lo ratifica Romanos 1:18-20 "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

En conclusión, Dios es antes de todo y después de todo y sin él la creación carecería de sentido.

 

Pastor Carlos Hoyos

Textos tomados de: Revisión Reina Valera 1960