¡Déjame decirte... paciencia!

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"Consejería para jóvenes de edad y para jóvenes de espíritu"

Recién me casé (con mi esposo de origen paisa), me pidió que le hiciera unas arepas para las onces. Sería fácil hacerlas; había visto por años a mi mamá en la cocina, cuando hacía arepas para el desayuno.

Compré la harina de costumbre en casa; alisté una vasija plástica, un sartén, sal, aceite y agua. Pero ¡ah sorpresa!; al agregar toda la harina con el agua que había separado, la mezcla no quedó bien, estaba demasiado líquida; sin embargo, y aún motivada, tomé un poco intentando hacer una bola y aplastarla, la puse en el sartén con aceite y ¡oh, oh! grumos de masa separados por todo lado… Mano a la cabeza y expresión de decepción… Déjame decirte… ¡paciencia!

Lo siguiente fue escuchar la pregunta de mi esposo, mientras se acercaba a la cocina: ¿amor… cómo vas con las arepas? Sólo sonreí nerviosa en tanto que él observaba por sí mismo, el resultado de mi intento. Y como podría esperarse de un tierno esposo, recién casado; dijo: - ¡Ay princesa!

Después de aquél día, otra tarde volví a intentarlo; pero esta vez leí cuidadosamente las instrucciones, el resultado no fue perfecto, pero si mucho mejor que el primer intento; sólo que esta vez, las arepas quedaron duras, desaboridas y con los bordes quebrantados. Podría narrar los cientos de intentos posteriores; el caso es que de vez en vez, fui aprendiendo las cantidades apropiadas de harina, de agua, de aceite; a sentir la mezcla perfecta entre los dedos para determinar la maza lista, a obtener una mejor forma redonda y un mejor sabor.

Déjame decirte… ¡paciencia! es lo que necesitas para hacer cualquier cosa en la vida, además de arepas. Según el Multi-Diccionario Ilustrado, “la paciencia es la virtud que permite soportar los infortunios con resignación y serenidad”. También dice: “es la virtud cristiana opuesta a la ira”.  

Déjame decirte… ¡paciencia! es lo que te sugiero para muchas situaciones de la vida. Sé paciente ante las adversidades; ante las cosas que no puedes cambiar por ti mismo. Sé paciente con los demás, no esperando que piensen o que hagan las cosas como tú pretendes. Sé paciente en la enfermedad y pon en práctica tu fe. No te impacientes por la maldad, ni por los que la practican, porque tu confianza está puesta en Dios.

La paciencia te dará calma en la espera ante tus necesidades y tus peticiones a Dios. Ser paciente es esperar, entendiendo que hay un tiempo para todo; y mientras lo haces puedes ser diligente, no sentándote pasivamente hasta que las cosas sucedan, sino siendo creativo, buscando oportunidades y generando estrategias. Usa la paciencia acompañada de fe y confianza en Dios. Y sobre aquello de hacer arepas, la experiencia narrada inicialmente, ¡déjame decirte, después de practicar con mucha paciencia y perseverancia! he logrado hacerlas con muy buena forma y sabores variados. ¡Haz tus propios intentos, Dios se encargará de darte los mejores resultados!

 

Déjame decirte lo que dice la biblia:

 

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” (Salmo 40:1)

 

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:36)

 

“con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)



Por: Carolina Rivera

Licenciada

Humanidades e Inglés