¡Déjame decirte... No seas tímido!

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"Consejería para jóvenes de edad y para jóvenes de espíritu"

¿Eres de las personas que al estar en público, procuras no ser muy notorio o pasar desapercibido? ¿Te cuesta presentarte solo a una reunión o cita, tratando de estar siempre con una compañía de confianza?

¿Te parece difícil expresarte ante otras personas? ¿Tu charla es pasiva y dubitativa al relacionarte con los demás? ¿No te atreves a presentar una exposición en público, aunque conozcas muy bien el tema? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, ¡déjame decirte… no seas tímido!

Una de las características de la adolescencia y de la juventud es la timidez, (por supuesto, puede continuar hasta la vida adulta). Esta nos impide ser sociables, ser auténticos, expresar lo que queremos y darnos a conocer.

Hay quienes tienen un bajo nivel de timidez; es decir, son tímidos sólo en algunas situaciones o con algunas personas. En otros casos, la timidez es permanente. A continuación algunas ideas que te ayudarán a vencer la timidez.

  • Ante todo se necesita analizar las causas de la timidez: de ser necesario, se puede hablar con un psicólogo o consejero espiritual que te ayude a identificar las causas; entre ellas pueden ser: necesitad de aprobación, dependencia emocional, tendencia a la soledad, baja autoestima, sensación de tristeza, ansiedad, culpa, etc.
  • Después de analizar las razones de tu timidez, debes aceptar que eres tímido: poder decirlo a ti mismo y a otros; pero querer enfrentarlo con alternativas de ayuda.
  • Hacer una lista de las situaciones que te ponen ansioso: ejemplo hablar a personas que acabas de conocer, con personas del sexo opuesto, hablar frente a personas que consideras importantes, etc.
  • Afrontar uno a uno, los puntos de la lista anterior; intentando poco a poco en las conversaciones con los demás. En lo posible, prepara las preguntas o temas que puedes abordar con determinada persona. Unas de las preguntas típicas cuando conoces a alguien: ¿a qué te dedicas? ¿trabajas o estudias? ¿por dónde vives? ¿qué haces los fines de semana? O completar frases como: “a mí también me gusta…” “yo prefiero…” Ante las respuestas del interlocutor, intenta nuevas preguntas (interactuar) Una conversación, sencillamente se compone de esto, preguntas y respuestas.
  • Si tu temor, es hablar en público, como en una exposición, ante todo asegúrate de dominar el tema a exponer. Puedes tener un objeto en la mano, como un esfero o una hoja, para moverlo suavemente o apretar, en caso de nerviosismo. Utiliza oración tras oración y respira tranquilamente. Has pausas breves entre oraciones y continúa así hasta el final. Tu mirada puede dirigirse entre el público en general y un objeto del fondo.
  • Practica una buena postura, un tono de voz apropiado y asegúrate de estar cómodo y sentirte agradable de tu presentación personal. De no estar seguro de tu apariencia, pide consejo a alguien de confianza; ¿cómo le parece tu estilo personal o cómo puedes mejorarlo?
  • Intenta a diario comunicarte con los demás. Intenta con desconocidos en momentos casuales como en la espera de  una cita médica o de una fila de banco. Inicia una conversación con un tema obvio como el clima o analizando el momento. Pregunta la hora. Saluda a tus vecinos o a tus compañeros de clase o de trabajo.

Déjame decirte que la timidez si tiene solución o puede ser llevadera. Además de las ideas anteriores y cientos más que puedas encontrar; hay alguien que puede ayudarte y modificar tu comportamiento, se trata de Dios. Él te creo, te conoce tal cual eres. Para él no hay nada imposible y él conoce los anhelos de tu corazón. Sólo pídele lo que necesitas y actúa confiando en él. Mírate como su creatura y recuerda que él te ama tanto hasta haber entregado su vida por ti. Vive tu día a día, agradando primero a Dios y él te ayudará a ser agradable también para los demás.

Déjame decirte lo que dice la biblia:

“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Éxodo 4:10-12)

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12)

 

Por: Carolina Rivera

Licenciada

Humanidades e Inglés