¡Déjame decirte...que te están viendo!

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"Consejería para jóvenes de edad y para jóvenes de espíritu"

 

Es bastante curioso, cuando alguien que va por la calle se tropieza o se cae, y además de querer levantarse rápidamente, lo primero que hace es observar su alrededor para detallar quién lo está viendo.

Y es que a excepción de que estés solo en un lugar, ¡déjame decirte que te están viendo!

Desde que sales de casa, a donde sea que vayas, observas a los demás y tú también eres observado. Nos observamos los unos a los otros por muchas razones: por curiosidad, por opinar o por criticar, por calificar o por comparar. Frecuentemente vemos el exterior de las personas, su belleza, sus capacidades, su popularidad y más. La gente suele juzgar por impresiones a primera vista y muchas veces se equivocan, al aprobar o desaprobar a alguien por su aspecto externo.

Algunos se esfuerzan por mostrar lo que no son, por parecer muy importantes, cultos o elocuentes. Hombres queriendo mostrar poder o riqueza; mujeres queriendo mostrar belleza, fama o popularidad. ¡No debe ser así! Lo ideal, es actuar de manera libre y sin premeditación, con transparencia y sencillez, con nuestras cualidades y defectos; siendo coherente entre lo que eres y lo que proyectas. No imponiendo tu forma de ser, sino con respeto, confraternizando con los demás. Y si lo que muestras de ti no corresponde a lo que eres, entonces debes preocuparte por reestructurar tu pensamiento, tus acciones y tu presente. Todo ello hará restaurar lo que proyectas como persona.

¡Déjame decirte que te están viendo! Y un cuidado que debes tener, es pensar lo que estás inspirando en otros; no ser mala influencia con tus actos o actitudes. Igualmente, cuando observas a otros, tu personalidad no puede ser tan vulnerable como para imitar sus malos actos o antivalores, ni dejarte llevar por la apariencia externa.

Pues bien, hablando de ver y de ser vistos, te repito: ¡déjame decirte que te están viendo! Y no sólo las personas como tu familia, tus amigos, conocidos o desconocidos, sino además alguien eterno y excelso, ¡Dios te está viendo!

Por fortuna, cuando Dios te observa, no se detiene en tus errores, en tu condición humana, ni en tu apariencia externa, sino que detalla tu interior. Dios ve en ti a su creación perfecta; te ve con amor y con misericordia. Además de verte, te llama, quiere corregir lo necesario en tu vida y siempre darte una nueva oportunidad. Ante él, no puedes disimular, ni ocultar nada; él todo lo sabe, “desde que eras un embrión, fuiste visto por sus ojos”. (Sal. 139,16).

Entonces ¡déjame decirte que lo más importante es lo que eres y estás mostrando a Dios! Pues lo que haces y Dios ve, es determinante para tu vida eterna. Deja que Dios te guíe y cambie tu perspectiva en lo que sea necesario. Reúnete con personas en las que puedas ver la gloria y el poder de Dios.

¡Déjame decirte que te están viendo!; pero que también tú, puedes ver a Dios a través de sus bendiciones.

Déjame decirte lo que dice la biblia:

“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1Sami. 16,7)

Por: Carolina Rivera

Licenciada

Humanidades e Inglés